Boletín Ecológico Nicaragua

San José de Cusmapa: El “portal mágico” al mundo de los pinares, riscos y cultura Indígena.

Por: David Quintana: 27 de Diciembre 2017 – En San José de Cusmapa, definitivamente tocas a Dios con las ideas que te sobreabundarán, y la creación de él y las cosas con el alma y las manos. Definitivamente una naturaleza generosa y bella, acompañado del sabor del café local, que te hará sentirte eufórico, dinámico y lleno de optimismo.

San José de Cusmapa, es un territorio que pertenece al llamado corredor de los “Pueblos Chorotegas de Somoto, de la región especial de Madrid, Nicaragua. Está situado a 248 kilómetros de la capital, y a 30 de la cabecera departamental, Somoto. Aquí, una sociedad de pueblos indígenas busca fortalecer capacidades de sus líderes indígenas y jóvenes, para conservar sus bosques y multiplicar la oferta turística que ofrecen los paisajes y hábitat.

Cusmapa, son pueblos indígenas, que cuentan con su propio marco jurídico y un organigrama institucional, que les permite administrar sus tierras bajo el titulo Real, y reconocidos por el estado como un Gobierno Local.

Sus directivos decidieron, adoptar un proyecto cuyo socio; el Consejo Nicaragüense de Certificación Forestal Voluntaria (CONICEFV), ya tiene bosques certificados en otros sitios del país, y que se traduce en el Manejo Integral del Bosque;  turismo, zonas de conservación, planes de manejo para 40 años, entre otros.

Pero más allá de este novedoso plan, debes conocer que el mundo de San José de Cusmapa, cuenta con sendos miradores naturales desde donde la mente y el ojo humano, alcanza el esplendor de cientos de llanuras y montañas de bosques de pinares y un loor suave. Además cuenta con sitios ceremoniales, desde donde nuestros antepasados ofrecían a sus dioses, suculentos manjares.

No lejos de éstos espacios también están los cañones de piedra, cuyo atractivo dejará monótono la mirada humana, embrujando las retinas y al conocimiento. Pero además esos encantos son escoltados suelos atestados de pinares, cuyas edades oscilan de entre medio siglo y más. Testigos de cómo se formaron estas tierras que emergieron hace más de 3 millones de años.

En Cusmapa, puedes respirar fuerte y largo mientras asomas por los corredores y casas hechas con el material de la zona. Experimentaras como el ruido de los habitantes del bosque, se los lleva suavemente el gélido viento, pero además, aquí tus ideas y pensamientos brotan como los diversos riachuelos que bajan de las montañas – algunos pasan la carretera adoquinada – cerros y estrechas avenidas. No te preocupes por el frío penetrante de las mañanas, y que se extiende por largas horas en este localidad donde el sol sin subir, embija de radiantes hilos mágicos los cielos cusmapeño, por donde el vuelo y algarabía de muchas especies de pájaros locales e emigrantes, se mesen u alimentan sobre los árboles, casas y jardines naturales.

Habitantes; Pueblos Indígenas

Por conocer el calor humano de las personas que recorren a caballo, a pie u por los senderos que llevan a los distintos sitios, la experiencia es única. Una rica y múltiple interculturalidad, deleita con sus mitos y leyendas ancestrales, acompañadas del mundo de la naturaleza autóctona de la elevada zona.

“Como comunitarios, queremos fortalecernos en la gobernanza del territorio y de sus recursos forestales, por ello nuestro afán de certificar nuestros bosques para que la madera no solo tenga un valor que permita desarrollarnos, sino darnos otras alternativas que nos eleve el marcado local”. Explica Reyna Isabel Pérez, Presidenta del Pueblo Indígena.

CUSMAPA, cuenta con 28 comunidades y en cada una de ellas hay las llamadas juntas directivas. Con sus 164 kilómetros cuadrados y a través de su historia, este poblado indígena, ha sobrevivido de los bosques de pinares, en la actualidad ha otorgado avales para sanear el bosque del gorgojo descortezador. Sus representantes están convencidos que llevar un plan de manejo con la responsabilidad que se requiere, dejará resultados exitosos no solo de conservación, sino del resto de hábitat que precisamente se requiere promocionar”. “Una vez que el bosque este manejado y que nuestra gente sepa trabajar de forma responsable, obtendremos la visión de recomendar estos sitios como destino turístico donde se pueda admirar el habitar y los paisajes únicos de Cusmapa”, revela.

Para Isabel Pérez, estas extracciones son de saneamiento y para poder certificar deben darle tareas de control a través de los comunitarios, Instituciones como el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARENA), Iglesias locales, Instituto Nacional y Forestal (INAFOR) y la asesoría del Proyecto Indígena que impulsa el CONICEFV.

“Nos reunimos todas las veinticuatro comunidades para plantear las acciones que se darán y los beneficios que otorgan estos bosques, que es ayudar a los más necesitados de sus comunidades y desde donde a través de un proceso comunitario, extendemos permisos para cortar la madera señalada y así, saldar necesidades básicas”. Indicó.

Yadira Milagro Báez Morales, es Fiscal del pueblo Indígena. Para ella el conocimiento de Comunitario proviene de la diversidad socio ecológico que hay en estos territorios. “Mis abuelos han obtenido su sabiduría de los santuarios, aquí puedes reflexionar y ver la vida con otras expectativas que no son las de la ciudad”, Revela.

Báez Morales, se refiere “Al Mirador” que inicia precisamente en el pueblo de Cusmapa, Mangas Verdes; una maravillada a pocos minutos del centro del poblado y que revela abismos dotados de miles de gigantes piedras ancestrales – aquí parece que vuelas u tocas las nubes condensadas de gotas frívolas – además de la Cueva de la Virgen, La Cueva de Orikina en la comunidad de Apante, la Cueva de Don José y una exquisita y palpable maravilla natural como el cerro Don Pancho”, desde donde la mirada se deleita observando de izquierda a derecha u viceversa, las comunidades que comprenden Cusmapa.

“El turismo y el propio manejo adecuado, es la forma de garantizar este bosque por siglos, además nos dará el conocimiento de cómo sacarle más provecho a estos bosques, sin enojar a los espíritus que protegen nuestra forma autóctona de sobrevivir. Concluye Báez Morales.

Posted by on Dec 27 2017. Filed under Noticias, Reportajes Verdes. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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