Boletín Ecológico Nicaragua

En el Día de la Tierra: NICARAGUA Y SUS ÁREAS NATURALES DESTRUIDAS

Por: David Quintana – Abril 22/ 2017 – Casi todos los países tropicales han decretado oficialmente, respetado y cuidado las llamadas Áreas Protegidas, seleccionadas para conservar los interesantes y variados usos como Parques Nacionales, Refugios de Vida Silvestre, Reservas Forestales, Reservas de Biosfera, Humedales, etc., las cuales abarcan tanto áreas continentales como litorales y  marinas.

Antes de 1990 Nicaragua solamente contaba con tres Áreas Protegidas: el Refugio de Fauna de Cosigüina (1956), el Parque Nacional Volcán Masaya (1978) y el Refugio de Vida Silvestre Chococente (1979).

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A partir de ese año y bajo la presidencia de Violeta Barrios de Chamorro, el Irena se convirtió en Marena, como un ministerio de importancia nacional para el desarrollo del país y se establecieron 75 nuevas Áreas Protegidas, entre las que se encuentran litorales, esteros, humedales, volcanes y lagunas, cumbres montañosas, bosques coníferos, nebliselvas, pluvioselvas y dos grandes Reservas Naturales, (Bosawás e Indio-Maíz), posteriormente elevadas a la categoría internacional de Reservas de Biósfera. En total un 17% del territorio nacional quedó establecido como Áreas Protegidas por sus valores ecológicos, turísticos, investigativos, educativos, etc. Países amigos de Nicaragua donaron recursos para la conservación y el manejo de dichas áreas e investigar su gran riqueza  biodiversa, (flora y fauna), promovida por instituciones internacionales de gran prestigio mundial, como nunca antes había sucedido.

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Desafortunadamente los gobiernos siguientes mostraron poco interés por la conservación de dichas Áreas Protegidas, las cuales fueron poco a poco “desprotegidas”, invadidas, colonizadas, deforestadas, suplantadas por escuálidos cultivos o contaminadas, especialmente en la última década cuando se abrieron concesiones forestales y mineras codiciosas en dichos territorios, todas las cuales  están destruyendo los últimos bosques, secando los ríos y lagunas, exterminando las especies de flora y fauna, promoviendo la erosión y el arrastre de los suelos, volviéndolos cada vez más secos y menos fértiles, situación que se ha agravado en los últimos años por los cambios climáticos que han encontrado en Nicaragua un territorio previamente devastado y vulnerable con las consecuencias nefastas que ya conocemos y estamos sufriendo.

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En 1960 la cobertura de bosques cubrían el 65% del territorio nacional y que hoy escasamente protegen un 25% de su superficie, los cuales siguen siendo talados y quemados sin ninguna protección, manejo o recuperación.

No obstante el bosque como valioso recurso renovable, podría aprovecharse racionalmente, no tanto por el valor de la madera sino por ser la fuente original en la producción del agua, que su cobertura arbórea condensa de la atmosfera y la infiltra en el subsuelo.

reportje agua1Gracias a los bosques, el nivel de los lagos y lagunas se mantiene; se incrementa el caudal de los ríos, la recarga de los  pozos y otros beneficios ecológicos y económicos que proveen a la población, cada vez más numerosa y más necesitada de este invaluable recurso.

“Ya que no estamos protegiendo a la madre natura, sino dándole en la madre a la natura.

 

Posted by on Apr 22 2017. Filed under Noticias. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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